Homicidio, asesinato y homicidio imprudente en el Código Penal
Los delitos contra la vida son los más graves del derecho penal, y la calificación del hecho, es decir, el tipo penal que se aplica, es la primera batalla de la defensa, porque separa penas de muy distinta gravedad:
- Homicidio doloso (artículo 138): prisión de diez a quince años. La pena sube un grado si concurre alguna circunstancia del artículo 140 o si el hecho es además un atentado contra la autoridad.
- Asesinato (artículo 139): prisión de quince a veinticinco años cuando la muerte se causa con alevosía, por precio, recompensa o promesa, con ensañamiento (aumentar de forma deliberada e inhumana el dolor de la víctima) o para facilitar otro delito o evitar que se descubra. Si concurren varias circunstancias, la pena se impone en su mitad superior.
- Prisión permanente revisable (artículo 140): para asesinatos con víctima menor de dieciséis años o especialmente vulnerable, subsiguientes a un delito contra la libertad sexual o cometidos por miembros de una organización criminal, entre otros supuestos.
- Homicidio imprudente (artículo 142): prisión de uno a cuatro años si la imprudencia es grave, y multa de tres a dieciocho meses si es menos grave, con privación del derecho a conducir cuando se comete con un vehículo.
La premeditación, que muchas personas asocian al asesinato, no es por sí sola una circunstancia del artículo 139: lo que convierte un homicidio en asesinato son las circunstancias tasadas. Discutir si hubo realmente alevosía o ensañamiento es una de las tareas centrales del abogado especialista. Igual de importante es la intencionalidad, y también el carácter de la acción: si no se prueba la intención de matar a la persona, el hecho puede calificarse como unas lesiones dolosas en concurso con un homicidio imprudente, con una pena muy inferior.
El Tribunal del Jurado en Murcia
Los homicidios y asesinatos dolosos se juzgan por el Tribunal del Jurado en la Audiencia Provincial de Murcia, con nueve jurados y un magistrado que preside. La Ley Orgánica del Tribunal del Jurado exige siete votos para declarar probados los hechos contrarios al acusado y para declarar su culpabilidad, y cinco votos para los hechos favorables y para la no culpabilidad. Esa diferencia de mayorías obliga a construir un relato que convenza a ciudadanos sin formación jurídica, no solo a un tribunal profesional.
Antes del juicio hay una instrucción, normalmente larga, en la sección de instrucción del Tribunal de Instancia del partido judicial donde ocurrió la muerte. En esa etapa se practican la autopsia, la inspección ocular, el análisis de restos biológicos y las declaraciones, y la defensa puede pedir sus propias diligencias y periciales. Con toda esa información, el abogado puede valorar las posibilidades reales de cada línea de defensa. La familia de la víctima suele personarse como acusación particular con su propia representación letrada, y su abogado puede proponer prueba en todo el proceso judicial. El homicidio imprudente no va a jurado: lo juzga la sección de lo penal del Tribunal de Instancia. Los acuerdos de conformidad también son posibles en estos procedimientos, pero solo cuando la situación probatoria lo aconseja.
Eximentes y atenuantes que cambian el resultado
Más allá de la autoría, la defensa analiza las circunstancias del hecho:
- Legítima defensa (artículo 20.4), completa o incompleta, cuando hubo una agresión ilegítima previa.
- Arrebato u obcecación (artículo 21.3) y alteraciones psíquicas o intoxicación que reducen la imputabilidad.
- Confesión y reparación del daño, que atenúan la pena, también cuando la víctima es un familiar o el hecho ocurre en el ámbito doméstico, donde además entra en juego la circunstancia mixta de parentesco (artículo 23).
- Tentativa, que rebaja la pena en uno o dos grados (artículo 62).
En los homicidios imprudentes, sobre todo en accidentes de tráfico o de trabajo, donde suelen concurrir además infracciones de la normativa de seguridad, el debate gira sobre la relación de causalidad y la gravedad de la imprudencia, y la pericial técnica decide la mayoría de casos.
Qué buscar en un abogado de homicidios en Murcia
- Experiencia en juicios con jurado en la Audiencia Provincial de Murcia.
- Manejo de prueba pericial forense: autopsia, balística, ADN y análisis de la escena.
- Equipo capaz de asumir una instrucción larga y documentalmente compleja.
- Criterio para valorar la viabilidad de cada estrategia de defensa y explicarla al cliente y a la familia del acusado.
- Conocimiento del Código Penal español y de la jurisprudencia sobre delitos contra la vida, con peritos expertos en criminalística para el análisis de cada acto relevante.