Homicidio, asesinato y homicidio imprudente
El artículo 138 del Código Penal castiga el homicidio doloso con prisión de diez a quince años. Si concurre alevosía, ensañamiento, precio o recompensa, o la finalidad de facilitar otro delito o evitar que se descubra, el hecho pasa a ser asesinato, con penas de quince a veinticinco años y más en los supuestos agravados. En el extremo contrario está el homicidio imprudente del artículo 142, sin intención de matar, que aparece en accidentes de tráfico, laborales o en peleas con un único golpe mortal.
La calificación es el primer campo de batalla. Entre una acusación por asesinato y una condena por homicidio imprudente la diferencia de pena se mide en décadas, y lo que decide es la prueba sobre la intención y las circunstancias del hecho. Por eso un abogado de homicidio en Valladolid trabaja desde el primer día sobre la autopsia, la inspección ocular, las grabaciones y las declaraciones de testigos.
El juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Valladolid
El homicidio y el asesinato consumados se juzgan por el procedimiento de la Ley Orgánica 5/1995, del Tribunal del Jurado. Instruye la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Valladolid, que tras una audiencia preliminar decide si abre juicio oral. El juicio se celebra en la Audiencia Provincial de Valladolid ante nueve ciudadanos que votan el veredicto, presididos por un magistrado que redacta la sentencia y fija la pena.
La tentativa de homicidio y el homicidio imprudente no van a jurado: se tramitan por el procedimiento ordinario o abreviado y los juzga la Audiencia o la Sección de lo Penal, según la pena que se pida. Contra la sentencia dictada con jurado cabe apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que tiene su sede en Burgos, y después casación ante el Tribunal Supremo.
Litigar ante un jurado exige una forma de trabajar distinta a la del juicio técnico. La selección de los jurados, la claridad con la que se explica la prueba y la redacción del objeto del veredicto, es decir, las preguntas concretas que el jurado tendrá que contestar, influyen tanto como los informes periciales.
Antes del juicio hay una fase que se suele infravalorar: la audiencia preliminar ante el juez de instrucción. En ella la defensa puede pedir el sobreseimiento, discutir qué hechos pasan a juicio y proponer prueba. Una buena audiencia preliminar puede dejar fuera la acusación por asesinato y reducir el debate al homicidio, con la diferencia de pena que eso supone.
Defensa del acusado y acusación particular
El ranking no sirve solo a la persona investigada. La familia de la víctima puede personarse como acusación particular, pedir diligencias, sostener una calificación más grave que la del fiscal y reclamar la indemnización. En estas causas es frecuente que el juez acuerde prisión provisional al inicio, y su revisión, con argumentos de arraigo y de debilidad de los indicios, es una de las primeras tareas de la defensa.
Qué valorar al elegir abogado para un caso de homicidio
- Juicios con jurado celebrados de principio a fin, no solo causas tramitadas en instrucción.
- Trabajo habitual con peritos propios: médicos forenses, balística, reconstrucción de accidentes.
- Disponibilidad inmediata tras la detención, porque las primeras declaraciones condicionan toda la causa.
- Experiencia en recursos ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y ante el Tribunal Supremo.
Cualquier abogado colegiado puede actuar ante la Audiencia de Valladolid, y el Ilustre Colegio de la Abogacía de Valladolid es el de la plaza. En causas por homicidio pesa más la experiencia específica en jurado que la cercanía, y el ranking tiene en cuenta ambas cosas.